Pues sí. Es la nueva obsesión que tenemos como seres humanos.

Hacemos un posteo y nos pasamos horas y horas entrando para ver cuántos likes o recomendaciones logramos. Nos estamos convirtiendo en esclavos de nuestras propias comunicaciones.

Esto sucede porque cada día más el entorno digital nos genera presiones para estar allí y mantener unas conversaciones en ese concepto de inteligencia colectiva.

Necesitamos sí o sí saber si nos recomendaron el reciente posteo en LinkedIn, si fue compartido lo que publiqué en Facebook o si la imagen de Instagram alcanza también esos likes tan ansiados.

Entonces todo lo que hacemos en las redes tiene la finalidad de sobresalir, necesitamos ser aprobados y esto hace que cada día seamos menos nosotros mismos. Y el tema se complica cuando decimos que la MARCA PERSONAL consiste en diferenciarnos de otros. Y en ese deseo de sobresalir, sacrificamos nuestros propios valores, en eso que creemos para alcanzar nuestras metas y objetivos.

La tecnología nos ha transformado y se ha convertido en un medio para satisfacer nuestras necesidades básicas como seres humanos, nos sentimos realizados en nuestras emociones y sentimientos cuando recibimos el deseado like, cuando nos recomiendan, comparten o comentan nuestro posteo.

Esto trae las consecuencias logicas: el bullying digital, por solo poner un ejemplo. Te etiquetan de “perdedor” de ser un don nadie o incluso te hacen las comparaciones chocantes de que no sobresales como tal o cual personal. Incluso escucho a veces comentarios como “Juan no está acostumbrado a ser popular”.

Lo cierto es que el mundo digital se ha convertido en una paradoja: pasamos tanto tiempo en el mundo digital (se ha convertido en una necesidad que genera adicción), pero al mismo tiempo desconfiamos cada vez más de ese mismo mundo.

El desafío que se plantea

Entonces, ¿cuál es el desafío que se nos plantea, como marcas personales en todo lo que se seguirá viniendo? Debemos encontrar el equilibrio, comunicar alineado a nuestros valores, a nuestro propósito. Que nuestra comunicación busque mejorar las relaciones sociales. En resumen seguir el camino que trazamos y no estar pendientes de los likes.

Al mantenernos en esa ruta, nos daremos cuenta que los likes no son tan importantes como el Valor que le damos a nuestras audiencias en nuestra comunicación.

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